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Sobre el anarquismo y la teoría anarquista

De Anarcopedia

Anarquismo para principiantes
Economía neoanarquista

Sobre el anarquismo y la teoría anarquista
por Langlois [1]

El anarquismo es una corriente político-filosófica que propugna la anarquía. ¿Y qué es la anarquía? “Anarquía significa”—nos dice Malatesta—“sociedad organizada sin autoridad, entendiéndose por autoridad la facultad de imponer la propia voluntad…”. Este es el eje de la filosofía anarquista, y todas sus consideraciones y propuestas subsiguientes deben seguirse lógica y sistemáticamente de ese principio.

El primero en reivinidicar para sí y para su sistema de pensamiento un término que siempre se había utilizado en un sentido peyorativo fue Pierre-Joseph Proudhon, en su obra ¿Qué es la propiedad?, de 1840. Es natural, entonces, encontrar las bases del anarquismo en su ideario. Para Proudhon, la anarquía es la “ausencia de señor, de soberano…”. Es “el gobierno de cada uno por cada uno”, es decir, es una filosofía que aspira al hombre autárquico e independiente.

Debemos aclarar algo cuando hablamos de Proudhon, el fundador del anarquismo, y es que el mismo es extremadamente desestimado por los mismos anarquistas en la actualidad. Dada la orientación netamente comunista del anarquismo contemporáneo, la poca importancia que se le reconoce, más allá de haber dado nacimiento al movimiento, es aquella frase que responde a la pregunta del título de su primer escrito: “¡la propiedad es un robo!”, además de la base de organización federalista. Subrayar simplemente dichos puntos es hacer una lectura selectiva de sus obras, ya que con aquella exclamación solo se refería al derecho lockeano de propiedad sobre la tierra. De hecho, Proudhon era un fervoroso defensor de la propiedad “sobre los frutos del propio trabajo”, lo que lo ha llevado a considerar que el comunismo sería “imposible” por la emulación de no hacer nada, ya que “recompensa con igualdad de bienestar el trabajo y la pereza, el talento y la necedad, el vicio y la virtud”. Y, por supuesto, tal simplificación del pensamiento proudhoniano ignora y niega de lleno sus escritos más maduros, donde llega a afirmar que la defensa de la propiedad es el único medio de defensa del individuo contra el Estado.

En su libro El principio federativo, Proudhon establece que los sistemas políticos y su forma se determinan por una lucha entre la libertad y la autoridad y su eterna contradicción; donde el sistema anárquico ocupa el sitio más extremo del bloque libertario. En palabras de Sebastián Faure, es “la negación del principio de autoridad en la organización social…” y de las instituciones “basadas en ese principio”. El principio de autoridad se entiende como el principio de acción social basada en la imposición de una voluntad sobre otra; es una cualidad que supone, por un lado, una voluntad que manda, y por otro, una voluntad que obedece. Llevada la autoridad a escala social, presupone un núcleo de agentes separado de la sociedad, porque, como tales, no tienen que obedecer. Una estructura de este tipo establece la distinción entre “superiores” e “inferiores”. No obstante, no notamos ningún conflicto posible en esta relación entre dirigentes y dirigidos en tanto la voluntad dominada considere legítima a la autoridad que se ejerce sobre ella. En donde la legitimación desaparece, surgen las relaciones de poder para sostener la autoridad. El poder es la facultad de, por ejemplo, A —voluntad dominante—, de determinar la conducta de B —voluntad dominada. Cuando A recurre para esto al uso de la fuerza, o a la amenaza de uso de la misma, se introduce en la relación la coacción.

El anarquismo, entonces, como teoría político-filosófica, se opone a este último tipo de relación, a la coactiva. El anarquismo nada puede objetar a las relaciones donde una voluntad se somete a otra de forma consensuada, ni a las relaciones en las que la facultad de determinar el comportamiento de otros en puramente moral, persuasiva o “carismática”. Siguiendo este razonamiento, una teoría anarquista debe estudiar las relaciones sociales coactivas y predecir o deducir cómo se desarrollarían dichas relaciones sociales en libertad, sin trazar ni elaborar para ello ningún plan general de organización al cual dichas relaciones deben subordinarse.